Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
Por qué en persona
La evaluación neuropsicológica mide cómo funcionan la atención, la memoria, el lenguaje, el razonamiento y las funciones ejecutivas —planear, organizarse, frenar un impulso, cambiar de estrategia—. Buena parte de esa medición se hace con pruebas que se manipulan: cubos que hay que ordenar según un modelo, láminas, figuras para copiar, tarjetas, secuencias que se señalan con el dedo. En el consultorio esas pruebas se aplican con el material original y en las condiciones para las que fueron diseñadas.
Hay además detalles que solo se ven de cerca: cómo sostiene el lápiz un niño, si se cansa a los diez minutos o a la hora, si un adulto mayor se apoya en estrategias para recordar, si una persona se frustra y abandona o insiste hasta encontrar la salida. Esas observaciones no salen en una puntuación, pero cambian la manera de interpretarla.
La presencialidad importa especialmente en estos casos:
- Niños pequeños, que necesitan a alguien al lado para sostener la atención y que trabajan mejor con materiales que pueden tocar.
- Sospecha de autismo en los primeros años, cuando la observación directa del juego y de la comunicación es central (vea evaluación de autismo).
- Adultos mayores con dificultades de audición o de visión, o poco acostumbrados a las pantallas (vea deterioro cognitivo).
- Personas con secuelas motoras tras un accidente o un ACV, en las que conviene separar lo que es lentitud de movimiento de lo que es lentitud para pensar.
Etapa 1: la entrevista
Todo empieza por entender la pregunta. ¿Por qué consulta la familia ahora? ¿Qué dice el colegio? ¿Qué cambió en los últimos meses? En la entrevista se reconstruye la historia: el embarazo y el desarrollo en los primeros años cuando se trata de un niño; la escolaridad, el trabajo y la salud en los adultos; los antecedentes familiares, los medicamentos, el sueño y el estado de ánimo en todos los casos.
Con los niños, la entrevista es con los padres o cuidadores, a veces sin el niño presente para que puedan hablar con libertad. Con los adultos mayores, se habla con la persona y también con el familiar que mejor conoce su rutina. Es la primera sesión, de 1 hora, en el consultorio.
Etapa 2: las sesiones de pruebas
Con lo que surge de la entrevista se elige qué medir. No se aplica una batería idéntica a todo el mundo: a un niño de siete años con dificultades para leer no se le evalúa igual que a un adulto de sesenta con olvidos nuevos. Las pruebas son estandarizadas, es decir, tienen normas por edad que permiten saber si un resultado está dentro de lo esperado o no. Si la pregunta lo requiere, la evaluación incluye la medición del coeficiente intelectual, siempre como parte de la evaluación completa y nunca como un examen suelto.
Cada sesión dura 1 hora y va en un día distinto: no se hacen dos el mismo día, porque el cansancio altera los resultados. Dentro de la hora, el ritmo se ajusta a la persona. Con los niños se alternan tareas, se hacen pausas y se observa el cansancio; con los adultos mayores se cuida el ritmo. Se completan además cuestionarios —a veces para los padres, a veces para el colegio, a veces para la propia persona— que ayudan a ver cómo se manifiestan las dificultades fuera del consultorio.
Etapa 3: el informe escrito
En los 7 días siguientes a la última sesión se entrega un informe escrito. No es una lista de puntajes: explica qué se midió, qué se encontró, cuáles son las fortalezas y las dificultades de la persona, y qué significa todo eso en la vida real. Termina con recomendaciones concretas para la familia, para el colegio o el trabajo, y para los profesionales de la salud que la acompañan.
El informe sirve para varios fines: como soporte para que el médico especialista formalice o descarte un diagnóstico, para que el colegio construya los ajustes del PIAR (vea el informe en el colegio), como punto de partida de una rehabilitación cognitiva, o como línea de base para comparar en el futuro.
Etapa 4: la devolución
El informe no se entrega y ya: se explica en una sesión de devolución, con tiempo para preguntar. Allí se revisan los resultados en lenguaje claro, se habla de lo que conviene hacer primero y se resuelven dudas sobre el colegio, la EPS o los siguientes especialistas. Es habitual que las familias salgan de esa sesión con una idea mucho más precisa de cómo ayudar. La devolución se hace en el consultorio; si la prefiere por videollamada, díganoslo por WhatsApp.
Si viene de lejos: días seguidos de la misma semana
Para una familia de Riosucio, de Quimbaya, de Roldanillo o de Belén de Umbría, ir y volver de Pereira es un costo real en tiempo, en dinero y en días de trabajo o de colegio. La evaluación completa son 4 sesiones de 1 hora, cada una en un día distinto, y nunca dos el mismo día: una hora de trabajo concentrado es lo que rinde sin que el cansancio altere los resultados.
- Usted escoge los días y las horas en la agenda.
- Si viaja, puede tomar días seguidos de la misma semana y quedarse esos días en Pereira.
- Si vive a un trayecto corto, puede repartir las sesiones en semanas distintas y volver a casa cada día.
Las indicaciones de ruta están en cómo llegar al consultorio de Maraya.
El precio es cerrado: $670.000 COP (aprox. USD 200), con las 4 sesiones y el informe incluidos. La agenda en línea de este sitio es presencial y las pruebas se hacen siempre en el consultorio. Si prefiere una cita por videollamada, puede agendarla en neuropsicologia.co/agendar o escribirnos por WhatsApp al 322 863 2633.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura una sesión de pruebas?
Una hora, con pausas dentro de ella según la edad. La evaluación completa son 4 sesiones de 1 hora, cada una en un día distinto.
¿La entrevista tiene que ser presencial?
En este sitio, sí: la agenda en línea es presencial y la entrevista es la primera sesión en el consultorio. Si prefiere una cita por videollamada, puede agendarla en neuropsicologia.co/agendar o escribirnos por WhatsApp.
¿Me dan un diagnóstico al terminar?
El informe describe con precisión el funcionamiento cognitivo y concluye si el perfil es compatible con una condición. En Colombia, el diagnóstico clínico de condiciones como el TDAH o el autismo lo formaliza un médico especialista, que se apoya en esa medición.
¿Mi hijo tiene que venir a la entrevista?
Puede venir. Con niños pequeños a veces es mejor que la entrevista sea sin el niño presente, para que los padres hablen con libertad; en las sesiones de pruebas, el niño trabaja acompañado de uno de sus acudientes.
¿El precio cambia si escojo días seguidos?
No. El precio de $670.000 COP (aprox. USD 200) es cerrado e incluye las 4 sesiones, el informe y la devolución, sin importar qué días escoja.