
Las tres piezas del diagnóstico
- Observación en el consultorio: durante las sesiones se ve cómo se comunica, juega y se relaciona, en lugar de conocerlo solo por lo que se describe.
- Historia del desarrollo: entrevista clínica y del desarrollo con los padres sobre los primeros años, que es donde está la clave, junto con cuestionarios estandarizados.
- Perfil cognitivo: capacidad intelectual, lenguaje y funciones ejecutivas, para saber qué apoyos necesita esta persona en concreto.
El informe reúne esas tres piezas; el diagnóstico lo formaliza el médico —neuropediatra o psiquiatra—, que se apoya en esa medición.
Qué se descarta
Trastornos del lenguaje, discapacidad intelectual sin autismo, mutismo selectivo, ansiedad social y en niños pequeños, dificultades auditivas. Varios de estos comparten señales con el TEA y llevan a intervenciones distintas.
Después del diagnóstico
El informe no se queda en la etiqueta: describe el perfil de esa persona —qué se le facilita, qué le cuesta, qué apoyos concretos necesita en el aula y en casa— y orienta la derivación a terapia de lenguaje, ocupacional o al especialista que corresponda.
Preguntas frecuentes
¿Desde qué edad se puede evaluar?
Desde los 2 años, con una evaluación adaptada a la edad. Cuanto antes se identifique, antes empiezan los apoyos.
¿Se puede evaluar autismo en adultos?
Sí. Cada vez llegan más adultos que se reconocen tras el diagnóstico de un hijo. La evaluación cambia de forma, pero se hace.
¿Se puede hacer algo por videollamada?
En este sitio la agenda en línea es presencial: la entrevista, la observación estructurada y las pruebas se hacen en el consultorio de Maraya, en Pereira. Si prefiere una cita por videollamada, puede agendarla en neuropsicologia.co/agendar o escribirnos por WhatsApp.
¿Cuánto cuesta?
$670.000 COP (aprox. USD 200), con las sesiones, la observación, el perfil cognitivo y el informe.