Por qué un cuestionario no alcanza
Las escalas para padres y profesores son útiles, pero miden percepción, no rendimiento. Un niño con dificultades de aprendizaje, con ansiedad o que simplemente duerme mal puntúa alto en esas escalas sin tener TDAH.
Por eso la evaluación incluye pruebas de rendimiento —tareas cronometradas donde se ve la atención sostenida en tiempo real— además de las escalas.
Qué se aplica
- WISC-V: perfil cognitivo completo, para separar TDAH de un problema de capacidad o de aprendizaje.
- CPT-3: atención sostenida e impulsividad medidas por computador.
- Conners y BRIEF: conducta y funciones ejecutivas en casa y en el colegio.
- ENI-2 u otras pruebas específicas cuando hay sospecha de dislexia o discalculia asociadas.
Qué hay que descartar antes
Dificultades de aprendizaje no detectadas, problemas de sueño, ansiedad, dificultades auditivas o visuales, altas capacidades con aburrimiento en clase y situaciones familiares recientes. Cualquiera de esas produce el mismo cuadro en el aula.
Preguntas frecuentes
¿Desde qué edad se puede evaluar?
Desde los 6 años se puede hacer una evaluación formal. Antes se valora el neurodesarrollo, pero el diagnóstico de TDAH como tal se sostiene mejor en edad escolar.
¿El diagnóstico obliga a medicar?
No. El informe describe el perfil y las recomendaciones; la decisión sobre medicación es del médico —psiquiatra o neurólogo— junto con la familia.
¿Cuánto cuesta y cuánto dura?
$650.000 COP, tres sesiones más el informe escrito.
¿Sirve para pedir apoyos en el colegio?
Sí. El informe incluye recomendaciones redactadas para que el colegio pueda aplicarlas: ajustes de tiempo, ubicación en el aula, forma de evaluar.